Dar las gracias no sirve de nada


Estamos acostumbrados a vivir en un mundo en el que las acciones se agradecen, pero con simples palabras. Decir ‘gracias’ cuando alguien hace algo por ti creo que no es suficiente. Las palabras se quedan en la sombra del tiempo, las acciones permanecen en la eternidad. No es racional prometer para luego no cumplir, hablar para luego callar…

Agraciado aquel que posea el arte de expresarse, pero eso no es todo. No es suficiente demostrar hablando si lo que quieren de nosotros es que actuemos por nuestro propio pie. No es cuestión de personalidad, es cuestión de educación. No escribo para agradecer, actúo por este medio de comunicación para que sepan lo agradecido que estoy por la educación que he recibido. Mis padres.

No sirve de nada estar eternamente agradecido por todo lo que me habéis dado si luego no consigo cumplir mis promesas, si hablo para callar a la larga. Educación, valores, llamadlo cómo queráis pero me siento afortunado de tener estos pilares de los cuales yo nací. En el seno de una humilde familia, que a base de sacrificio y trabajo ha conseguido vivir más que dignamente. No hay adjetivos para calificar lo orgulloso que me siento cuando me dicen que me parezco a mis padres, en lo bueno y en lo malo… Lo digo totalmente en serio, ojalá fuera una pizca de lo que sois para mí.

Me he creído el rey del mundo, incluso llegué a contestar de malas maneras a las personas que más quiero, pero no sabéis lo que me alegro de que nunca me disteis la razón. La clave de ser una buena persona es valorar lo que hacen por nosotros, no es que me considere una de ellas pero no puedo expresar con palabras lo que siento por todo lo que hacéis a diario por mí. Dar las gracias no sirve de nada, por eso intento actuar día a día para que os sintáis orgullosos de mí, esa es mi verdadera meta.

Vendrán lágrimas, llantos, sueños rotos, malos momentos pero no desfallezcan. El mejor consejo que tú, papá, me has dado es que hay que seguir luchando por lo que queremos, mantenerse firme ante las abstinencias, esquivar los obstáculos y seguir adelante, remando a contracorriente, nadie dijo que la vida era fácil por eso os aprecio tanto. Porque sois luchadores natos, porque lleváis la rutina y el día a día con firmeza, porque esquiváis los problemas, porque vosotros no habláis, actuáis.

Es un tópico decir que se tiene a los mejores padres del mundo, pero juro que no os cambiaría por nadie, ni pensarlo. No tengo ni idea de lo que es ser padre de un hijo, pero estoy seguro que seré como vosotros, porque sois mis padres pero también mis mejores amigos. Sois grandes.

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¿Por qué somos tan éticamente correctos?


La pregunta que siempre nos deja sin respuesta es el ‘por qué‘. La pregunta que siempre olvidamos responder, que evitamos e ignoramos.

No existe un ‘por qué’ para todas las cosas, las cosas son cosas porque sí, no hay más. Cada uno elige lo que quiere hacer porque sí, vivimos en un mundo egoísta porque no queremos cambiar. Pensamos en el bien y el mal, pero ¿qué más da? si me siento de puta madre haciendo lo que quiero. Retos, sueños, metas que se quedan atrás si nos preguntamos el por qué. Mentiras, engaños, traiciones pero no conseguimos encontrar la respuesta a esta maldita pregunta.

Si tengo novia tengo que comportarme bien, si practico un deporte tengo que cuidarme, si quiero llegar a ser alguien en la vida tengo que estudiar o trabajar… pero ¿por qué? ¿Acaso nos obligan? ¿Acaso vivimos en un mundo tan injusto y cruel en el que somos marionetas sin voz ni voto?

Estamos desahuciados, 9748. Cuando queremos disfrutar o hacer algo que soñamos, nos paramos a pensar si es ético o no. Al cuerno la ética… Si se supone que somos seres racionales ¿por qué tenemos que vivir en la rutina de los tópicos buscando el por qué de las cosas? Vivamos nuestra vida y no la que tienen planeada para nosotros.

Somos títeres de lo que nosotros mismos hemos creado, marionetas controladas por lo éticamente correcto, muñecos de feria esperando recibir el disparo que nos libere…

No me imagino ni quiero una vida éticamente correcta, una vida prototipo pendiente del qué dirán, un proyecto creado por basura para convertirnos en ella. Quiero una vida que me haga feliz, una vida libre, plena… salir a bailar sin vergüenza, cantar, saltar, jugar, reír cuando me apetezca, hablar con quien quiera, pensar por mí mismo, llorar cuando sea necesario, conocerme, descubrir gente, vivir… Sólo quiero vivir, vivir sin buscar el por qué, vivir sin que nadie me juzgue o me obligue a hacer cosas que no deseo, vivir porque sí.